#Opinión Sandy Aveledo & Luis Gallo: Ella Dice… Él Dice: ¿LUCHADORES POR LA LIBERTAD O CARNE DE CAÑÓN?

Algunos los llaman los “Escuderos,” “Libertadores,” y “Guerreros de Franela,” otros se refieren a ellos como “La Resistencia;” son esos muchachos encapuchados, que aparecen con cascos, escudos y guantes de carnaza, armados de piedras, hondas, cocteles  molotov y cohetones, que aparecen en las marchas y en las concentraciones de la oposición para “evitar que la policía avance y gane terreno,” y para  “proteger” a los manifestantes.

Para el gobierno estos “rebeldes” como también se les conoce, no son más que “malandros” y delincuentes. “Guarimberos” y “violentos.” La Guardia Nacional Bolivariana los reprime con ferocidad a veces violatoria de toda legalidad. Entre estos “guerreros” se cuentan buena parte de los muertos que han ocasionado las protestas que por más de dos meses han sacudido a Venezuela. Pero, ¿quiénes son realmente estos muchachos? ¿Son jóvenes que se han levantado contra un opresor, como los muchachos palestinos de las Intifadas de Gaza? ¿Se justifica su forma de lucha? ¿Son, como los califica el gobierno de Maduro, delincuentes pagados por los sectores más radicales de la oposición que solo buscan generar violencia? ¿Son víctimas del odio que ha sembrado el lenguaje de la polarización, el verbo de la intolerancia?  No resulta fácil responder a estas interrogantes con objetividad. Como quiera que sea, estos jóvenes  no son una estadística o tan solo un adjetivo y más que guerreros, malandros, escuderos, libertadores, delincuentes o manifestantes violentos, son muchachos venezolanos que han muerto trágicamente…

ELLA DICE…

Hace más de 70 días que comenzaron las protestas en Venezuela y en ellas se observan jóvenes entre 14 y 24 años a quiénes llaman “La Resistencia.” Andan en grupos, usan cascos de bicicleta o motos, máscaras antigases, se tapan las caras con franelas y usan escudos que pintan con el tricolor nacional en los que escriben mensajes alusivos a la libertad. Muchos los llaman guerreros, valientes y héroes pero para el  gobierno son terroristas, antipatriotas, infiltrados y delincuentes pagados por la oposición.

Lo cierto es que en cualquier país normal del mundo estos muchachos deberían estar estudiando o trabajando. Solo que aquí están muriendo en las manifestaciones, víctimas de la represión, de las bombas lacrimógenas, de los perdigones,   y del odio,  y siguen en las calles exigiendo elecciones, gritando libertad, con miedo pero resteados.

 

El país está en crisis, en medio de un colapso económico que genera una severa escasez de alimentos y medicinas, una inflación que según el FMI llegará a un índice de 4 cifras  y a esto se suman los altos índice de criminalidad. Algunos analistas coinciden que la victoria está en mantenerse en  las calles protestando de manera pacífica ya que al tornarse violenta, la protesta  pierde impacto y deja de ser creíble.

 

En estas semanas las manifestaciones de la Mesa de la Unidad Democrática tomaron combustible con la convocatoria de Maduro a una Asamblea Nacional Constituyente, único camino para la paz según el gobierno, pero rechazada como un fraude por la mayoría de los venezolanos. Desde ese momento la oposición se ha volcado a protestar contra esa Constituyente  por ser inviable aduciendo que sería el principio de la dictadura. Para muchos es el momento de decidir. Por eso la gente participa desde sus trincheras;  unos marchan, otros informan, unos cuantos aportan para la logística, otros hacen conversatorios y otros permanecen indiferentes pues a éstos parece no importarles Venezuela. Y luego estos muchachos que salen de la nada. Valientes,  enardecidos, temerarios, encapuchados, confundidos…los veo como luchadores por la libertad. @sandyaveledo

 

ÉL DICE…

 

La sensibilidad de los jóvenes frente a la injusticia social puede resultar peligrosa bajo la influencia de una torcida  retórica política. Un joven  manipulado hábilmente puede convertirse en un fanático dispuesto al “martirio,” como lo hemos visto en el Medio Oriente.  Y cuando un muchacho ha crecido, como tantos en Venezuela,  en un entorno marcado por la violencia criminal de las calles o la violencia de género o doméstica en el seno del hogar, la violencia política puede percibirse como un hecho normal.

 

En un país polarizado, conflictivo y violento,  jóvenes vulnerables a esos cantos que los idealizan como guerreros, libertadores ó héroes, pueden terminar cometiendo actos de vandalismo y confrontando abiertamente, con armas rudimentarias, a los cuerpos de seguridad del Estado, que están bien armados. Es una lucha desigual que deja a muchos de esos muchachos muertos o heridos y a sus familias enlutadas. Y es una lucha inútil, alimentada por un  lenguaje del odio que solo genera más violencia y dificulta el diálogo,  que es la única salida pacífica a la crisis política que sacude a Venezuela.

 

Los encapuchados no se están sacrificando por un país libre. Están contribuyendo a destruirlo. Son muchachos confundidos que reciben señales equivocadas de un liderazgo político, partidario de la violencia, que los alienta y de un sector  radicalizado de la comunidad  que los exalta como guerreros, los glorifica como héroes y los deifica como libertadores en mensajes y fotos que impactan a modo de propaganda las redes sociales y algunos medios de comunicación.  Pero en realidad esos muchachos son  peones utilizados  para adelantar posiciones en un juego de ajedrez en el que solo se busca la conquista del poder.

 

¡Basta ya de muertos! ¡Basta ya de represión! Que los dirigentes del gobierno y de cierta oposición asuman con entereza su liderazgo y dejen en paz a los muchachos. ¡Que los muchachos participen en la política, también son necesarios, pero no como agentes del odio ni como carne de cañón!  @luisgallog

 

 

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