Vecinos en Acción Por: Ángel Perozo Mendigos carroñeros: ¿Amigos o enemigos de la sociedad carabobeña?

Se le atribuye a Friedrich Wilhelm Nietzsche, poeta, músico y filólogo alemán, considerado uno de los pensadores contemporáneos más influyentes del siglo XIX la frase lacónica… “Hay que suprimir a los mendigos: nos enoja darles, y nos enoja no darles”. Resume la contundencia de tal aseveración, la idea central de esta nueva entrega de Vecinos en Acción, direccionada a profundizar sobre el impacto que tiene en la actualidad la proliferación de estos personajes que, como aves de rapiña, van de esquina en esquina, en grupos o individualmente, sisando de los sumideros de basura cualquier cantidad de desperdicios y todo tipo de inmundicias que según lo argumentan, constituyen su sustento diario para sobrevivir ante tanta escasez de alimentos que se registra en la región carabobeña.

Ciertamente, ver a alguien pidiendo limosna o actuando como un carroñero, término que se utiliza para denominar a aquello vinculado a la carroña: algo que está corrompido o podrido o que resulta roñoso y que para nuestro análisis, constituye el calificativo atribuido a esas personas cuya alimentación se basa en la ingesta de desperdicios altamente contaminados, produce una variedad de sensaciones que obligan a la reflexión tales como pena, solidaridad, incomodidad, desdén, amargura, tristeza, vergüenza, etc., pero lo cierto del caso es que las percepciones y sensaciones instintivas sobre este asunto no son las mismas para cada persona ya que dependiendo de quién sea el mendigo, reaccionamos. No es lo mismo ver a un niño pequeño escarbando en los basureros buscando comida a que lo haga un adulto con un aparente buen estado de salud. Tampoco es lo mismo que lo haga un hombre a que lo haga una mujer con un niño en brazos, como este servidor ha tenido el infortunio visual de apreciarlo.

No importa el caso. El pordioseo no ha sido considerado por los distintos poderes públicos venezolanos como un problema de salud pública que requiere ser atendido con extrema urgencia. No se han implementado estrategias o acciones para afrontarlo y mitigar el impacto de este tipo de mendicidad en nuestra ciudad, situación que genera cierta inseguridad en nosotros, por cuanto históricamente este flagelo comúnmente ha estado asociado con la delincuencia o como también se le atribuye, con los bajos fondos.

Los mendigos carroñeros que deambulan por las calles y avenidas carabobeñas, a riesgo de ser sinceros con nosotros mismos, muchas veces nos molestan y en otras, nos dan tristeza. Podría afirmarse entonces, que la ambigüedad de unos sentimientos a otros hacia estos personajes, nos lleva a considerarlo en unas ocasiones en positivo y en otras en negativo. A veces lo vemos como un conciudadano necesitado de nuestro apoyo y otras veces, como un enemigo. Amigo o enemigo de nuestra conciencia, de nuestros principios, de  nuestras convicciones, de nuestra solidaridad ciudadana.

La realidad es que mendigos siempre hubo y habrá así como siempre ha habido ricos y pobres. Es la misma historia que se repite una y otra vez, aunque en la actualidad, es mucha más dantesca la situación ya que se trata de hombres y mujeres, entre niños, jóvenes y adultos que en procura de alimentos buscan en cada basurero todo tipo de desperdicios para saciar el hambre que les desespera convirtiéndolos en prisioneros de un destino inmerecido e injustificado desde todo punto de vista.

Frente a esta cruda realidad social, es necesario reflexionar que es una obligación de quienes gobiernan en nuestra entidad y de la población carabobeña en todo su contexto, aunar esfuerzos para evitar la proliferación de mendigos carroñeros y no hacerlo, sería un fracaso mancomunado. Por tanto, es una responsabilidad ciudadana en un país que se cae a pedazos, entender que muchas de estas personas que lo hacen por verdadera necesidad deben ser considerarlos dentro del campo de la solidaridad en positivo y no en lo absurdamente negativo u ofensivo a las usanzas que siempre han distinguido a la colectividad carabobeña en general.

Reflexión de Cierre… “En momentos de crisis es cuando deben aflorar los auténticos sentimientos de solidaridad hacia nuestros semejantes.” ANPEROZO.

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