Prensa colombiana rinde homenaje a colegas ecuatorianos asesinados

Un sentido homenaje le rindió hoy la prensa del departamento colombiano del Valle del Cauca a tres colegas del diario quiteño El Comercio secuestrados y asesinados por un grupo disidente de las FARC liderado por Walter Patricio Arizala, alias \”Guacho\”.

A la funeraria Capillas de la Fe, ubicada en el sur de Cali, en donde se realizó la velación del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra, llegaron sus colegas portando globos blancos, rosas blancas y con letreros en donde se recordaban los nombres de los fallecidos.

El equipo periodístico fue secuestrado el pasado 26 de marzo en una zona rural de la parroquia ecuatoriana de Mataje, provincia de Esmeraldas, fronteriza con Colombia, a donde se había desplazado para cubrir la inseguridad creciente en la zona.

Poco después el grupo disidente autodenominado \”Frente Oliver Sinisterra\” asumió la autoría del secuestro y el 14 de abril el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, confirmó el triple asesinato.

Las autoridades colombianas concluyeron ayer en Cali el \”protocolo de verificación\” de los cuerpos hallados en el sur del país, confirmaron que se trataba de los tres miembros del diario quiteño El Comercio asesinados por \”Guacho\”.

En la velación de los cuerpos además de los periodistas colombianos, también llegó un grupo de ciudadanos ecuatorianos que acompañó el momento y manifestó sus condolencias por el trágico final de sus paisanos.

En un momento del homenaje los familiares del equipo periodístico pidieron a los reporteros colombianos que pusieran alrededor de los féretros cubiertos con la bandera de Ecuador sus equipos de trabajo.

Luego de ese momento, se abrió la funeraria para que espontáneos entraran a la sala de velación y acompañan los féretros.

Se tiene previsto que los restos mortales de Ortega, Rivas Segarra regresen este miércoles a Ecuador a bordo de un avión militar de ese país en el que también viajarán los familiares que estuvieron en Cali recibiendo los cuerpos.

EFE