VECINOS EN ACCION LA VALENCIA SEÑORIAL QUE ENTRAÑAMOS Por: Angel Perozo

Comparto la premisa de que las ciudades son lugares en constante ascenso y transformación, por lo que se puede inferir que no existe en el mundo una metrópoli que se pueda catalogar como perfecta, por cuanto la perfección en cualquier orden de la vida no existe y en este contexto habría que preguntarse, ¿qué es la perfección¿ ¿La ausencia de algo que no está bien? ¿Y quién mide o cataloga lo que es la verdad absoluta que asegura que algo está bien o mal? Lo cierto es que hay cosas que están muy claras, pero otras no tanto al respecto.

A los efectos de esta nueva entrega y en líneas generales, se dice que una ciudad es ideal para vivir, para trabajar y para disfrutarla, cuando sus habitantes coexisten con una buena calidad de vida. Pero volvemos al principio ¿cómo se mide esa calidad de vida? Para unos, lo constituye el nivel de confort de sus habitantes o el número de automóviles o grandes edificios y viviendas de lujo, disponer de óptimos servicios públicos, tener pocos niveles de contaminación ambiental tales como la falta de ruidos molestos, tener una atmósfera con aire puro, disponer de agua de calidad, suministrada de manera eficiente, saludable y constante o tener el control sobre el reciclaje de las materias inertes u orgánicas que desechamos día a día. Eso sería lo ideal.

Y así podríamos ampliar la lista y hacerla casi interminable: disponer de unos servicios públicos óptimos para las personas que los necesiten, contar con centros cívicos donde prevalezca una buena interrelación de la ciudadanía, contar con bibliotecas, teatros, exposiciones y eventos culturales constantes contribuyendo a hacer posible que la cultura esté al alcance de todos sin excepción. Disponer de zonas recreativas para el esparcimiento de la ciudadanía, perfectamente iluminados y custodiados por agentes policiales, centros de salud y hospitales totalmente equipados para la mejora de nuestra salud… etc, etc, etc.

Como, insistimos, no existe ninguna fórmula exacta para medir la calidad de vida, tendremos que tener en cuenta, por consiguiente, la percepción que existe sobre la realidad y al mismo tiempo, un gran sentido crítico para analizar que sea necesario y factible en aras de una ciudad armónica. De ahí que en las sociedades modernas sea cada vez más importante el desarrollo del concepto de participación ciudadana, que a mi entender no es otro que hacer que la sociedad se implique en mejorar todo aquello que le rodea; que no significa, usurpar el poder político legítimo, sino la corresponsabilidad y no sólo la reivindicación en las circunstancias que afecten a la sociedad en todo su contexto.

En síntesis, Valencia necesita del reencuentro en valores como la paz o la solidaridad, en cultura, en convivencia armónica, en educación y aunque no conseguiremos la utopía de la ciudad perfecta, hemos de forjar esfuerzos para que siga siendo la ciudad acogedora para quienes la visitan y la ciudad señorial para quienes orgullosamente la habitamos.

* Si usted desea hacer un planteamiento en nuestra columna en beneficio de su comunidad, escribanos a vecinosenaccion2@gmail.com / Twitter: @anperozo y con mucha responsabilidad será correspondido, porque VECINOS EN ACCION… TU MEJOR ALIADO.