En San Diego por León Jurado Laurentín

Durante el mes de agosto se iniciarán las Asambleas de Ciudadanos que, conforme a lo pautado tienen por objeto escuchar y analizar la problemática local y propuestas para la elaboración del presupuesto municipal para el año 2019.

Todos sabemos porque la información que maneja cada familia, cada vecino y quienes ejercemos la tarea administrativa al frente de la Alcaldía es real y cargada de incertidumbre pues es sumamente difícil para no decir imposible estimar la violencia, velocidad y peso de la hiperinflación, siendo ésta una afilada espada de Damocles que pende oscilante sobre el cuello de lo estimado, sea el presupuesto del municipio como el de cada hogar.

Al momento de escribir este texto no sabemos la velocidad de la escasez ni mucho menos de la debilidad del signo monetario criollito que tiembla cada vez que se anuncia un nuevo aumento de todo: salario mínimo, cesta ticket, bonos de cualquier color y motivo. Todo aquello que en lugar de beneficiar se convierte en nuevos engaños.

Esta es una crisis huérfana pues sus padres desconocen la paternidad y no hay manera de aplicar el ADN porque huyen y no hay juez que les obligue a esa determinante prueba. Todos sabemos quienes son, lo que han hecho pero, ante el asombro de la opinión pública universal, le dan anchas espaldas a la responsabilidad

Jamás esta Alcaldía le ha ocultado a sus gobernados las verdades y cuando se ha podido se han incrementado las partidas referidas a los servicios públicos fundamentales: educación y salud, seguridad, medio ambiente, aseo urbano, deporte, cultura, vialidad, mantenimiento general, atención a los niños y ancianos.

De manera que estos encuentros servirán también para valorar aún más la reciedumbre de nuestra gente y la fortaleza de su fe para enfrentar y resistir los males, las agresiones a ese bienestar que es derecho de vida; el cerco que se ha provocado con el aguacero de dinero inorgánico que el Banco Central desparrama para convertirlo en sal y agua.

En llorosas minucias que se deslizan y escapan entre los dedos con solo acercarse al expendio de alimentos, medicinas, jabón de lavar, huevos, leche, carne, papel higiénico, queso, harinas, granos y el resto escondido en la escasa producción nacional privada y en la decadente producción oficial.

Y como si faltara algo, no es suficiente el efectivo en los bancos, tenebrosa tragedia sobre el venezolano de a pié y de quien necesite un caucho, aceite de motor o un simple repuesto para su auto. Millonarios en la pobreza ni más ni menos. Por ello, junto a los vecinos, unidos en la lucha, y el cambio para construir lo diferente, desde San Diego, Unidos lo lograremos.          
@leonjura