Umbral XXI: Destructores por Celio Celli G.

Las consecuencias de las acciones, planes y ejecutorias del mandato de Maduro y su antecesor Chávez, son de tal dimensión y perjuicio para las condiciones y perspectivas de vida de los venezolanos, que permite calificarlos como destructores. La incompetencia, ineficacia e improvisación han sumido a los servicios públicos básicos en unas condiciones tales que nos retroceden a nivel de países atrasados o a las condiciones que existían en Venezuela en el siglo XIX.

Los servicios básicos, indicadores del desarrollo a nivel mundial, como la salud, la electricidad, el agua potable, la vialidad y el transporte público, las comunicaciones, la educación básica y superior, producción y comercialización de alimentos, así como la atención en oficinas públicas dejan mucho que desear y nos colocan como Nación en el más profundo de los despeñaderos. En verdad, uno, docente universitario dedicado a la formación de profesionales y técnicos termina por sentir vergüenza ajena la evaluar y conocer la situación calamitosa de todos esos servicios mencionados. Realmente son unos destructores. Sano es reconocer que la responsabilidad recae sobre la más alta jerarquía gubernamental, son ellos los que han creado esa situación calamitosa, no los cuadros profesionales medios, empleados y obreros, quienes por el contrario se esmeran en trabajar en las peores condiciones de equipamiento, dotación y salarios.

En todo el territorio nacional son comunes los apagones o interrupciones del servicio o suministro eléctrico, en muchos casos dañando los electrodomésticos. Lo que fue por muchos años un servicio eficiente, continuo y confiable, que incluso vendía potencia eléctrica a Colombia y Brasil, conocido como Sistema Interconectado de Generación, Transmisión y Distribución Eléctrico, diseñado, implementado y administrado por profesionales venezolanos, egresado de nuestras universidades hoy es inexistente, lo destruyeron los ministros y jerarcas del gobierno.

El suministro de agua potable es otro ejemplo, en la gran Valencia ya es “normal” que solo haya agua corriente en las tuberías tres o cuatro días de los siete de la semana. Y ni hablar de la calidad de esa agua distribuida, estudios serios han señalado que carece de las condiciones mínimas indispensables para el consumo humano. Y a simple vista, sin ser experto en la materia, se comprueban esas irregularidades. Nuestra agua consumida, no es “inodora, incolora e insípida”. Destruyeron el servicio de distribución de agua potable que con tanto esfuerzo se había construido en Venezuela, en donde llegaba hasta el más apartado rincón de la geografía nacional.

La vialidad, nuestras calles, carreteras nacionales y autopistas están en el peor estado. Llenas de huecos, sin señalización, con lo semáforos inservibles. Muchos accidentes de tránsito se producen por esa pésimas condiciones, incluso con pérdidas humanas. Cuantos vehículos se nos han dañado por el estado de las vías. Destruyeron la red vial del pais.

Falta espacio para enumerar todas las malas consecuencias que nos dejan los años del gobierno de Maduro y Chávez. Lo seguiremos comentando en próximas entregas de este Umbral. En especial porque desde aquí acompañaremos las exigencias y protestas que se están generando por parte de las comunidades, y de los profesionales de esas diversas áreas y servicios exigiendo rectificaciones, dotaciones de equipos y suministros para poder realizar su trabajo. Los médicos, enfermeras, profesores universitarios y de educación media, los empleados y obreros de Corpoelec y demás empresas del Estado, todos los que reclaman salarios justos y dignos, así como condiciones apropiadas de trabajo merecen nuestro respaldo.

Repetimos, debe quedar claro que no son ellos los responsables de las calamidades que confrontamos. Los responsables son quienes están en la cúpula del gobierno y del partido PSUV. Por ello planteamos que debe irse Maduro y su entorno, para que elijamos un gobierno serio, eficiente, honesto, profesional que trabaje para enderezar los entuertos del “Socialismo del Siglo 21”. Que nos es ni socialismo ni del siglo 21. En pie de lucha.