SIN CONFIANZA. Manuel Barreto Hernaiz

“Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza; ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes”.Edmund Burke

El término Confianza proviene etimológicamente de la voz latina confedere, la que hace relación a la esperanza firme que se tiene de alguien o de algo, esperar con firmeza y seguridad. Tanto para los sociólogos como para los psicólogos sociales la confianza es una hipótesis que se realiza sobre la conducta futura del prójimo.             

La confianza es una expectativa respecto a las acciones futuras de otras personas, de instituciones y de organizaciones y supone una suspensión, al menos temporal, de la incertidumbre respecto a las acciones de los demás.

Así las cosas, se hace menester reconocerlo: todo proyecto político, social, personal, económico, relacional, incluso existencial depende completamente de la confianza.

En la actualidad, ninguna información emanada por cualquier vocero del régimen es recibida con confianza, en virtud a su imprecisión y a las maromas verbales que se ven obligados a realizar para generar -creen ellos- ciertos visos de legalidad y gobernabilidad.

Hoy ni siquiera las delirantes barras apostadas, para la ocasión, en los espacios emblemáticos de este sainete de revolución, podrían dar por garantizada la confianza de sus interlocutores. Ahora no hay arenga que estimule ni propaganda que genere esperanzas. Tan sólo se evidencia el cansancio, el hastío y la indignación. 

El desconcierto y la angustia que hoy vivimos es síntoma de una ruptura profunda en la estructura de la sociedad. Esta estructura es la confianza. En efecto, atravesamos la peor crisis de confianza en mucho tiempo, tal vez la más profunda desde que la confianza se mide. Lo preocupante del asunto es que sabemos bien que una crisis de confianza puede desencadenar fácilmente una crisis política de peligrosas consecuencias. 

Pero es que tampoco se percibe confianza en los sectores demócratas de nuestro país; y no sólo ante un régimen que está desmantelando lo que quedaba de eso que llaman Estado de Derecho, sino ante quienes, a duras penas, llevan a cabo la oposición a tanta ruindad de perverso régimen.

Oponerse a esta satrapía obliga a tener a los ciudadanos ocupados en pensar el futuro, en organizar a la gente, en repetir a los jóvenes lo que es la democracia y lo que implica recuperarla plenamente, pues pronto tendremos una generación formada en este sistema; por ello está prohibido olvidar, no solo a nuestros muertos, sino también a nuestras creencias y convicciones.

Debemos, analizar y replantear lo que creemos y queremos. Ante esta ineludible realidad es necesario fortalecer en nosotros la confianza y animarnos a asumir de manera responsable nuestro compromiso con el porvenir de nuestros hijos.

 La profunda crisis que nos afecta, sólo podrá ser resuelta por el avance de la sociedad civil, y de los partidos políticos realmente ligados a ella, y por supuesto, sin juegos ocultos ni insensata manipulación.

Para consolidar este logro, es necesario el avance en la unidad social de todos: organizaciones comunitarias, sindicales, gremiales, estudiantiles, de derechos humanos, juveniles, culturales en torno a un solo objetivo: sacar a nuestra Nación de este lamentable marasmo, pero generando la confianza, factor imprescindible para lograr tan ansiado objetivo.

La incertidumbre y la desconfianza son costosas. La desconfianza aumenta los costos de transacción incrementa los tiempos en todos y cada uno de los procesos, se entorpecen las relaciones, los intercambios y las vinculaciones de todo tipo por la sospecha, el temor y el miedo.

Y de esto sobran, en todos los ámbitos de nuestro país, abundantes ejemplos dan fianza a lo anotado. 

Sin confianza es imposible avanzar y progresar, pues cuando se habla de confianza se habla de transparencia. 

Resulta impostergable que basemos nuestra confianza en el conocimiento de la racionalidad y de la objetividad de la actuación de nuestros dirigentes y lideres… Y pueden confiar, que se está trabajando en ello.