EN POS DE LA LUCIDEZ. Manuel Barreto Hernaiz.

“El destino ha colocado al hombre en una situación imposible, y su reacción natural es cerrar los ojos y enterrar la cabeza en la arena.   El mero vislumbre del absurdo es desconcertante para el hombre normal, lo aterroriza; y es un miedo justificado porque ese primer vislumbre es el primer momento de lucidez, tras lo cual no hay regreso: la lucidez procrea mayor conciencia, hasta que al final se enfrenta con dos alternativas intolerables: aceptar el absurdo o rebelarse contra él, sabiendo muy bien que es una condición de la existencia,  que la revuelta es también absurda, elevada a la “n” potencia.”
Eugene Ionesco

Tomar conciencia exige un intenso contacto con los problemas de ese país que nos va quedando, y ese contacto no debe ser limitado en ninguna forma. La lucidez exige sensibilidad clara, disponibilidad mental, estado de alerta del reposado pensamiento. Implica ir al encuentro de los problemas. Implica profundidad de análisis, integración de perspectivas, y tomar conciencia de los pasos que deberían conducir a la acción.

La lucidez atemoriza, pero no debe ser temida. La lucidez compromete, pero compromete con la verdad. La lucidez asusta porque puede ser perturbadora. El orden -o desorden- social está edificado en parte sobre la ignorancia, el temor y el prejuicio. Los riesgos del pensamiento, si los hay, no pueden ser compensados con cortapisas al pensamiento. Terminaremos por hacernos insensibles si el temor de ciertos pensamientos desarma moralmente a nuestra sociedad.
Dudas, confusión, desconfianza. No podemos permitir que todo acabe en indiferencia, resignación y silencio.

¿Acaso lo más cómodo será el dejar pasar?

Hasta políticos avezados de nuestro entorno inmediato mantienen vigente aquella infortunada  expresión… ¿Y con qué se come eso?… Si hay algo que perturba el orden (o desorden) establecido, o impide la falsa tranquilidad de conciencia, es la lucidez.

El momentum político señala que estos son tiempos propicios para encontrar la debida transformación de desesperanza en indignación…o  arrechera ciudadana. Esperar que el costo de la vida o que un evento imprevisto actúen de catalítico disparador es una opción, pero hay el peligro cierto de que el tiempo puede jugar a favor del régimen y éste termine de atornillarse en el coroto.

Como la política, según frase de Einstein, es más difícil que la física, debemos olvidarnos de la política y dedicarnos solamente a hacer física (el resultado, presuntamente, sería el imperio de la fuerza bruta). Ése no puede ser el sentido de la frase de Einstein. Si la política es más difícil, dediquémosle redoblados esfuerzos. Consagremos nuestros mejores pensamientos a la solución de sus problemas.

Existen muy graves problemas que deben ser abordados tal como se viene haciendo en los Congresos regionales del Frente Venezuela Libre. El resultado de esos análisis deberá muy pronto  ser proyectado, difundido, una vez que se concatenen en el Congreso Nacional del Frente…

Es hora de hacer un esfuerzo, lúcido y comprometido, por la regeneración política. Actuando en conciencia todos podemos contribuir a la regeneración moral de nuestra nación, sin temer a la verdad, promoviendo con honradez los valores, sin trampas, y sobre todo, sin ambigüedades ni servidumbres sospechosas.

Cuando somos incapaces de comprometernos, somos incapaces para elegir, por miedo, por comodidad, por inconsciencia, por falta de formación e información; y es entonces, cuando realmente dejamos de ser libres. El país necesita unidad, coherencia, firmeza, y sobre todo, lucidez, como requiere con urgencia de ciudadanos responsables y comprometidos, a pesar de las dificultades.

Dice Platón que el motivo por el cual los gobernantes aceptan gobernar es, el injusto por el deseo del premio; y el justo por el temor al castigo. Ese castigo es ser gobernado por el injusto. En ese sentido… ¡Ay como está siendo castigado nuestro país!