Los aumenticos. Enrique Ochoa Antich.*

 

5 tweets publiqué a raíz de los aumenticos de Maduro. Comentándolos en lo que sea necesario, los copio aquí. Y habría que constatar lo que me escribió uno de mis seguidores: ya en el acto, de poco sirven, habida cuenta del costo brutal de los alimentos.
Van los tweets:
1/5 Con todo y que quienes hoy dependemos de un sueldito de 1.800 nos alegraremos con los aumentos, será una “alegría de tísico” pues en un mes máximo lo pagaremos con más inflación. Lo que ganamos aquí lo pagaremos con creces allá.
Es la tragedia de medidas aisladas que no incluyan un incremento drástico de la producción. Los populismos suelen empedrar de buenas intenciones el camino hacia el infierno. No es verdad, como alguna vez proclamó Miguel Rodríguez a principios de los 90, que la mejor política social es la mejor política económica, como si los bienes de ésta se derramaran automáticamente hacia todos, incluyendo los más débiles sociales. Pero sí es verdad que una política social sin una buen política económica se convierte en sal y agua.
2/5 En una situación de caída del PIB como la nuestra, los aumentos decretados se financiarán con más dinero inorgánico lo que traerá más inflación. ¿Dónde quedó la promesa de déficit fiscal cero de hace 100 días?
Éste es el único país del mundo donde los trabajadores se llevan las manos a la cabeza cuando se incrementan los salarios. Porque, convertidos en técnicos de la economía, ya saben una de sus leyes fundamentales: que si un Estado no tiene suficientes ingresos por la vía impositiva provenientes del incremento de la riqueza que crea y recrea incesantemente la sociedad (eso que llaman Producto Interno Bruto), entonces todo aumento salarial se incrementará con dinero inorgánico, ése que no es real, ése virtual que hoy no es ni siquiera papel sino unos ceros de más en la pantalla del ordenador del BCV. Toda economía en crecimiento puede imponer algo de déficit fiscal para que un Estado social cumpla su cometido justiciero, pero sabemos todos que a más déficit fiscal, más presión inflacionaria, y que si el déficit no guarda una cierta relación con la producción creada, como es el caso de Venezuela donde se habla de una caída del PIB de ¡50 %! en seis años, implicará más demanda para cada vez menos productos, = hiperinflación desbocada.
3/5 En un contexto de hiperinflación, los trabajadores deben dejar de luchar por aumentos salariales: deben exigir sí un cambio de política económica que abata la hiperinflación. Y por lo que se ve, esto quiere decir cambio de gobierno.
Desde los tiempos de las protestas salariales durante la crisis de los 90, cuando quienes hoy gobiernan clamaban en la calle aumentos desproporcionados, he sostenido la tesis según la cual un movimiento gremial y sindical moderno en un contexto inflacionario, más que pedir incrementos salariales que los precios pulverizarán, debe exigir un plan económico antinflacionario basado no en los controles de precios sino en medidas estructurales que restablezcan los equilibrios perdidos y aseguren el desarrollo de las fuerzas productivas. Cualquier sacrificio que haya que hacer, será sólo pasajero y al final retornará en mejores condiciones de vida para el trabajador y su familia.
4/5 Para quienes necesitamos el CLAP porque sin él bordearíamos el hambre, nos sentiremos felices con los perniles y demás, pero todo eso lo pagamos con creces afuera cuando compramos lo que no trae: queso, huevos, etc.
¿Quién puede negar que la caja del CLAP constituye un paliativo momentáneo para millones (dicen que 17)? Pero creo que la clamorosa mayoría de los venezolanos cambiaría feliz ese beneficio por tener un buen sueldo, precios asequibles, y la vida normal de quien va al mercado y compra lo que necesita.
Por cierto, ¿qué mayor prueba del fracaso de este gobierno que un suplemento alimentario compuesto exclusivamente por productos importados, muchos de los cuales Venezuela alguna vez exportaba? ¿No les dará vergüenza a Maduro y sus conmilitones entregarle al pueblo a su nombre: arroz de Brasil, pasta de China y Turquía… ¡y de Somalia!, harina de México, caraotas del Canadá, leche de Colombia, etc., etc.?
5/5 Se habló de aumentos y de bonos pero ni una palabra sobre: verdadera liberación cambiaria, aumento prometido y pospuesto de la gasolina, reprivatización de las empresas agroalimentarias estatizadas. Así, habrá menos producción, más inflación y más pobreza.
El plan llamado de “recuperación” económica creó una momentánea expectativa pero anda boqueando debido a sus insuficiencias. No es posible adoptar un plan de ajustes con el freno de mano (ideológico) metido. Ya hoy el sacrificio social será mayor que hace tres meses pero esas medidas resultan impostergables. Su diferimiento sólo consigue que el sufrimiento de todos pero de los más pobres, termine siendo aún mayor. Si no se procede ya a una liberación del control de cambio efectiva y creíble, más allá de que hayan en el $ paralelo factores especulativos; si no se procede a incrementar el precio de los combustibles (que por cierto, ya es un hecho, pues todos los venezolanos estamos pagando, para beneficio de los bomberos y no de PDVSA, 1 o 2 bolívares soberanos por un tanque o 100.000 y 200.000 bolívares de antes, y no los 0,00002 soberanos o 200 de antes que cobra la empresa); si no se reprivatizan las empresas estatizadas, empezando por las agroalimentarias, testimonio imprescindible para recuperar en algo la confianza perdida por este gobierno (lo que ya parece no puede existencialmente lograr); y si no se tiene la capacidad de acudir a los mercados financieros internacionales para acceder a los ¿50.000, 80.000, 100.000? millones de $ de dinero fresco y de atraer las inversiones de capital privado nacional e internacional que posibiliten el incremento de la producción petrolera a 2 y 3 millones de b/d, nada de lo que se haga tendrá resultado.
Una última nota: Maduro y cía. deberían darse cuenta de lo mal que quedan con el penoso pretexto de seguirle achacando sus propias ineptitudes al imperialismo yanqui. Sin desconocer que las sanciones al país hacen daño (sanciones que quien suscribe adversa), insistir en este patético argumento sólo provoca desprecio. Es un razonamiento no sólo irresponsable sino cobarde. Hora de asumir tus responsabilidades y tus culpas, Nicolás, y de mirarle la cara a la severa posteridad.
Si algo vuelve a quedar claro con estas medidas es que el problema económico que agobia la vida de los venezolanos, comenzando por los más pobres, tiene una sola solución y es política: un cambio de gobierno cuanto antes, por la vía de una transición democrática y electoral, pactada y pacífica. @eochoa_antich
* Político y escritor. Miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS). Miembro de la Concertación por el Cambio