¿Tendremos que entregar PDVSA como parte del pago por la salida de Maduro? Luis Eduardo Gallo.

Todavía Maduro no ha entregado el poder, o no se lo han arrebatado, y ya se habla de una posible privatización de Petróleos de Venezuela (PDVSA.) Son muchos los “expertos petroleros” y los “analistas políticos” que aseguran que la economía venezolana no se podrá recuperar si no se privatiza la empresa petrolera estadal. Se afirma que la industria petrolera no debe quedar en manos del estado. Que sólo en manos de empresarios privados, apalancados por capitales internacionales, PDVSA podrá recuperar niveles de producción superiores a los dos millones de barriles diarios. Se dice que sin el apoyo de las grandes transnacionales petroleras no será posible recuperar y modernizar las instalaciones de la industria. Desde los pozos hasta las refinerías. En fin, que se hace imprescindible la privatización de PDVSA.
Y esa privatización parece ser el precio que quiénes financian a la oposición organizada que propicia la salida de Maduro están exigiendo a cambio de su apoyo. Ese sería parte del precio que reclamará el gobierno de Donald Trump, que ya ha reconocido al diputado Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela.
En el “Plan País” que Guaidó presentó hace un par de semanas a la nación, se habla de “atraer, de manera significativa, capital privado nacional e internacional, que ni el gobierno ni PDVSA están en la capacidad de proveer.” Igualmente se propone la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos, que permita “que el capital privado sea accionista mayoritario en proyectos petroleros.” Algunos dirigentes políticos que se jactan de su cercanía a Guaidó han propuesto abiertamente la total privatización de la industria petrolera, y aunque en el Plan País se establece que se preservará la propiedad de la nación sobre los yacimientos de hidrocarburos, algo que está establecido en la Constitución, no quedan claros los límites que se impondrían al capital privado que se invierta en PDVSA, con lo que un grupo de empresarios podría quedarse con la mejor tajada de las ganancias de la industria en detrimento de los intereses de la mayoría de los venezolanos.
Hace 30 años PDVSA llegó a estar considerada una de las empresas petroleras más importantes del mundo. Era entonces, como lo ha sido desde su creación, una empresa del estado venezolano. Pero en el último decenio una gerencia corrupta e ineficiente llevó a la más importante industria del país al deplorable estado en el que se encuentra hoy. Esa debacle, que ha ocasionado que la producción petrolera haya caído a menos de un millón de barriles diarios, en el país con las más grandes reservas probadas de petróleo del mundo, no constituye sin embargo una razón de peso para la privatización de PDVSA, que en manos de un gobierno que la administre con eficiencia, y que combata la corrupción, podría recuperarse en un mediano plazo, con apoyo del capital privado, que debe ser bienvenido, pero preservando la mayoría accionaria del estado venezolano.
El de Nicolás Maduro ha sido uno de los peores gobiernos de la historia de Venezuela. Pero no podemos entregar nuestra industria petrolera como parte de pago a gobiernos, empresas y otras entidades que han presionado para apuntalar su salida. Después de todo es la mayoría de los venezolanos la que, a la postre, pondrá fin al mandato de Maduro. Un fin de mandato que se puede materializar sin necesidad de intervenciones militares y sin tutelajes tan onerosos como esos que pretenden que paguemos los apoyos recibidos para salir de este pésimo gobierno, entregando a PDVSA. luisegallog@gmail.com