Todavía hay alternativas en Venezuela. Alejandro Velasco.*

Un proverbio africano describe bien la preocupación cada vez mayor sobre un enfrentamiento geopolítico de las potencias mundiales por Venezuela: “Cuando los elefantes pelean, es la hierba la que sufre”.
Como sucede en muchos conflictos de poder, Venezuela es el botín de un premio más grande. Para Estados Unidos, representa la oportunidad de controlar la agenda en la región, marginar la influencia de Rusia y asegurarse de que China no avance más. En una lucha entre elefantes, son los venezolanos los que llevan las de perder.
Sin embargo, los venezolanos ya han perdido demasiado. Durante años han sufrido con una economía en caída libre y un gobierno caótico. La escala de la crisis es abrumadora: una tasa de inflación que ha sobrepasado un millón por ciento, una contracción económica histórica, el desplome de la producción petrolera y el éxodo de más de tres millones de personas. Hoy, el riesgo es que a medida que las preocupaciones políticas van dejando de lado los apuros diarios de los venezolanos, la situación, que de por sí ya es extrema, pueda empeorar. Al buscar un cambio de régimen abrupto de todo o nada contra Nicolás Maduro y a favor del líder de la oposición, Juan Guaidó, Estados Unidos ha convertido una crisis regional en una lucha de potencias mundiales. ¿Por qué ahora?
Algunos dicen que es por el petróleo. Venezuela es uno de los países que tienen más reservas comprobadas de crudo en el mundo y está más cerca de Estados Unidos que la mayoría de los demás proveedores importantes. Marco Rubio, senador del estado de Florida en Estados Unidos, y John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, se han jactado de que la presidencia de Guaidó significaría más dinero para las petroleras estadounidenses.
Pero ni en el punto más álgido de las tensiones entre ambos países, cuando Hugo Chávez era presidente de Venezuela, se detuvieron los embarques de petróleo con dirección a Estados Unidos. Tampoco ahora. Empresas como Chevron y Halliburton continúan operando en el país. Antes de que la semana pasada se anunciaran sanciones a Petróleos de Venezuela (PDVSA), la compañía petrolera estatal, 8 de cada 10 dólares de los que recibía Venezuela en ventas de petróleo provenían de Estados Unidos. La realidad es que Venezuela depende de Estados Unidos mucho más que Estados Unidos de Venezuela.
Algunos afirman que la democracia ha impulsado al gobierno de Trump a intervenir, pero cuando el presidente de Honduras, Juan Orlando