Umbral XXI Opciones

Celio Celli G.

(I)

El proceso iniciado en Enero del año en curso, con la eleccion de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y la posterior aplicación de la Constitución vigente al presentarse una vacante por no existir presidente electo, por lo que se convirtió en Presidente Encargado de la Republica, continúa en pleno desarrollo. Han sido cinco meses intensos en cuanto a los avances cualitativos y cuantitativos de los sectores democráticos y, de retroceso para las fuerzas que respaldan a Maduro. Bastante se ha escrito sobre este aspecto, son innegables los logros, sin embargo falta mucho por lograr.

La situación para lo venezolanos es crítica, el mismo Juan Guaidó lo considera así. La diáspora de venezolanos por el mundo entero supera los 4 millones, más de un 10 por ciento de la población. Eso se está convirtiendo en un problema para toda la region. Lo que confrontamos es realmente una tragedia, no solo en nuestro territorio sino en todo el mundo, especialmente en los paises suramericanos.

(II)

Como hemos dicho en artículos anteriores, Guaidó se ha desempeñado en forma impecable. Ha manejado con destreza todas las herramientas con las cuales cuenta para lograr el cambio político que todos deseamos y que resulta indispensable para salir de esta tragedia en la cual nos han sumido Maduro y Chavez. La ruta que plantea es: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Para eso ha trabajado con honestidad, entregándose de lleno, a riesgo de su propia vida y la de su familia. Ahora bien, a lo largo de estos cinco meses siempre han planteado que lo que se busca, el fin último y supremo, es el cambio político, restablecer la democracia en Venezuela. Por esa claridad en su visión de la realidad es que afirma que “para lo qué hay mayor consenso mundial es para la realización de elecciones libres”.

Debemos tener claro, la comunidad internacional, el  Grupo de Contacto encabezado por la Unión Europea, el Grupo de Lima y, por supuesto, Estados Unidos impulsan todos los movimientos diplomáticos para evitar acciones militares en el territorio nacional. Igual manifestación de voluntad expresan lo paises que reconocen a Maduro, Rusia, China, Turquía y Cuba. De allí los más recientes contactos promovidos por Noruega y que procuran establecer una posible salida electoral a nuestra tragedia. Obviamente ni Juan Guaidó ni los sectores democráticos podemos negarnos a participar en esos esfuerzos que representan el consenso de las naciones del mundo.

(III)

Juan Guaidó se ha ganado nuestra solidaridad, respeto y apoyo. Su actuación no permite que dudemos. Bajo su orientación los sectores democráticos plantean en Oslo, entre otras cosas que para que haya elecciones libres debe designarse un nuevo CNE que depure el organismo, revise el Registro Electoral Permanete, permita la observación internacional durante todo el proceso y facilite la votación a los venezolanos que han emigrado. Se trata de realizar elecciones presidenciales con las garantías y estándares universalmente aceptados.

Mientras tanto se agota esa instancia u opción de una mediación de Noruega, que en definitiva pone de manifiesto la debilidad de Maduro, los sectores democráticos debemos seguir la ruta de Guaidó, caracterizada por organización, comunicación y movilización. Debemos estar preparados a todo evento. Maduro está contra la pared, está es la  última oportunidad que  le brinda la diplomacia internacional. Es su última oportunidad para salir pacíficamente. En Pie de Lucha!!!