Viacrucis de los adultos mayores venezolanos: una muerte silenciosa

Todas las personas cuando son jóvenes aspiran a vivir una vida tranquila cuando llegan a la vejez; de hecho la mayoría trata de hacer un cúmulo de recursos que les permitan viajar, pasear, comer y disfrutar lo que quizás durante muchos no pudieron hacer por estar dedicados a criar a sus hijos o al trabajo intenso que requiere la adultez. El adulto mayor venezolano no puede aspirar a esos sueños.

La realidad del abuelo en nuestro país es oscura, al menos desde que llegó al poder el chavismo, ya que su calidad de vida y poder adquisitivo en los últimos 15 años ha ido en detrimento a tal punto de no poder comprar ni siquiera un kilo de queso o un cartón de huevo con el total del cobro de su pensión de vejez.

Ni hablar de la adquisición de medicamentos que son comunes para su edad, como por ejemplo los que deben consumir para la hipertensión. Actualmente el losartan potásico o el bisoprolor fumarato oscilan entre 100 mil y 200 mil bolívares soberanos.      

CAR07. CARACAS (VENEZUELA), 18/07/2018.- Jubilados se manifiestan frente a una entidad bancaria hoy, miércoles 18 de julio de 2018, en Caracas (Venezuela). Los jubilados venezolanos protagonizaron hoy protestas en varias zonas de Caracas y otros estados exigiendo el pago completo de sus pensiones en efectivo, en medio de la escasez de dinero físico que existe en el país, y tras amanecer haciendo largas filas en los bancos. EFE/Miguel Gutiérrez

En ese sentido cualquier película de terror es un comic comparado por el drama que deben vivir los abuelitos venezolanos. Muchos adultos mayores se están muriendo en silencio por falta de medicamentos, sobre todo las personas que padecen de hipertensión arterial, que a la postre termina en un accidente cerebro vascular.  

Alba Morales, representante del Comité de Derechos Humanos para la Defensa de los Jubilados, Pensionados, Adultos Mayores y Personas con Discapacidad en Carabobo detalló que la situación de los pensionados “en este momento es bastante crítica”, ya que  realmente 40 mil bolívares soberanos no alcanza para nada, ni siquiera para comprar las medicinas ni mucho menos para tener una buena alimentación.

Morales destacó que mensualmente el comité se reúne con las autoridades del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales en la entidad, asimismo han hecho diversas manifestaciones y concentraciones públicas que no han tenido respuestas de ningún tipo por parte de los funcionarios delegados para tales fines: desde Maduro hasta pasar por los ministros designados por éste hasta, así como los representantes de instituciones que tienen como misión defender la vida y los intereses de los pensionados y jubilados.

Los planteamientos que ha hecho el comité a la presidenta del Seguro Social en Carabobo son tres básicamente: aumento del monto de la pensión al costo de la canasta alimentaria, que actualmente está por el orden de los 6 millones de bolívares soberanos; el pago del bono de alimentación, que fue aprobado en el pasado reciente por la legítima Asamblea Nacional y ratificado por el TSJ que apoya a Maduro; y como tercer punto el pago completo de las pensiones, ya que hay bancos que pagan solo el 50 por ciento de los 40 mil bolívares soberanos, cuando un pensionado va a la banca sale solo con 20 mil o tres mil bolívares que no le alcanzan ni para pagar el pasaje de vuelta a su hogar.

Las imposibilidades y vicisitudes de los adultos mayores y pensionados son tantas que no logran siquiera obtener recursos para reunirse de forma consecuente.

Morales informó que tienen pensado organizar una concentración nacional en Caracas que se dirija al Palacio de Miraflores o a la Vicepresidencia de la República antes de que finalice el año. “Le hacemos un llamado al gobierno nacional para que mire la difícil situación que estamos atravesando los pensionados. La forma de subsistir de muchos es a través de las remesas que envían los hijos o nietos que están fuera del país; otros viven de la caridad de algún vecino que les regale un plato de comida, y esto es completamente injusto. Es una situación bastante crítica que solo Dios nos puede dar luces para salir de esto”, concluyó Alba Morales.

Lo que sí es un hecho es que en tiempos de la Cuarta República los pensionados y abuelitos con lo que cobraban, efectivamente podían hacer al menos un viaje a la playa una vez al año, comerse una pizza o una arepa con queso de mano en una arepera de la ciudad, comprarse un desodorante y hasta una crema para el rostro; en tiempos del chavismo esto es una verdadera utopía.

Redacción: Jorge Isaac Jiménez Flores